FRANCIA

PARÍS


París se ha granjeado a lo largo de la historia todo tipo de reputaciones y, posiblemente, merezca todas ellas: la más romántica del mundo, la más culta, la más refinada... pero por muy largo que sea el etcétera de apelativos y adjetivos que se le han asignado, siempre se le quedan cortos.
La ciudad está organizada en los llamados 'Arrondisements' (distritos) numerados del 1 al 20 que se distribuyen concéntricamente, formando una especie de espiral con forma de caracola. Los parisinos tienen una concepción muy precisa de estos compartimentos y, bajo la placa de cada calle, el visitante puede encontrar el número al que corresponde. La ciudad está atravesada por el Sena, que divide París en una zona al norte y otra al sur.
Se empiece por el punto que se empiece, no hay forma de ir a dar con un barrio que no sea de interés: se pueden revivir los tiempos del cancan y el cabaret o seguir los pasos de Amélie Poulain en Montmartre; recorrer extasiado las mansiones (Hôtels) o tomar algo en uno de los modernos locales del Marais; hojear libros antiguos en los puestos que bordean el Río Sena; callejear por los mercados callejeros del Barrio Latino; perderse en intrincados jardines a la francesa, como Luxemburgo o las Tullerías...
El centro de la ciudad tiene un tamaño perfecto para recorrerlo a pie. A cada pocos pasos encontramos un monumento histórico famoso, o un acogedor café, o una elegante boutique o un concurrido bulevar. Pocas capitales europeas cuentan con un inventario de puntos de interés tan largo como el de París: la Torre Eiffel, Notre-Dame, Campos Elíseos, la Place Vendôme, el Arco del Triunfo, la Bastilla, la Ópera de Garnier, los Grandes bulevares, la Sorbona o el Pont Neuf, por nombrar solo algunos de ellos.
La oferta cultural puede llegar a resultar abrumadora. Algunos de los museos más importantes de Europa se concentran en solo unos cuantos kilómetros cuadrados: el inmenso Museo Louvre, con obras y tesoros provenientes; el Centro Pompidou, brújula cultural y artística o el Museo d'Orsay, con su espectacular colección de arte impresionista y postimpresionista.
Si prefieres huir de las aglomeraciones de las piezas únicas que albergan los museos más famosos, siempre podrás sustituirlos por propuestas menos concurridas, como el coqueto Museo Picasso, los jardines del Museo Rodin o el Palais du Tokio.
Por supuesto, hay alojamientos para todos los gustos: desde hoteles de estilo palaciego a hoteles contemporáneos, desde hoteles vanguardistas a hoteles clásicos. Además, París ofrece una exquisita cocina y cuenta con una gran variedad de restaurantes, desde tradicionales bistrots, hasta elegantes y modernos restaurantes, pasando por establecimientos galardonados con una estrella Michelin.

MUSEOS DE PARIS
  Para los amantes del arte y los museos París será sin duda un paraíso que les dejará impresionados por la cantidad y calidad de sus museos,  ya que aunque la presencia de uno de los principales museos del mundo como es el Louvre, ya justifica por si sola una visita a París, la oferta museística de la capital francesa dista mucho de acabarse ahí.
  Sin duda el Louvre es la joya de la corona de los museos parisinos, un lugar donde se pueden pasar días enteros descubriendo y admirando maravillosos lienzos, esculturas u objetos herencia de civilizaciones pasadas. Si la idea es simplemente "ver lo principal" por falta de tiempo, el visitante lo tendrá difícil para elegir qué es "lo principal", aunque desde luego imprescindibles deben ser sin duda la visita a La Gioconda o Mona Lisa, la contemplación de la Batalla de Samotracia y el Código de Hammurabi si se quere ver al menos una muestra de pintura, escultura y de elemento histórico de gran influencia para la historia de la humanidad. 
  Al margen del Louvre, el segundo museo en importancia es elMuseo d´Orsay. Situado enfrente del Louvre, en una antigua estación de tren, al otro lado del siempre presente Sena, el Museo d´Orsay recoge una extensa e importante colección de arte moderno, siendo uno de los principales referentes del mundo en este sentido

BRETAÑA Y CASTILLOS DEL LOIRE

AGOSTO 2013 

Los lugares más bonitos de la Bretaña Francesa según National Geographic



Tierra de leyendas y tradiciones Bretaña oscila entre el Armor y el Argoat - el mar y las tierras bretonas- y ofrece unos paisajes sorprendentes con unos climas muy variados. Déjese llevar por su aire tónico y vivificante. Descubra las playas, los acantilados, las landas o las localidades medievales. Sumérjase hasta el corazón de su historia. Comparta su cultura, su identidad, su verdadera naturaleza. Atrévase a practicar el buceo, navegar o montar a caballo. Vibre durante una fiesta bretona o un festival. Entre en un pub para disfrutar de un momento de convivencia. Y, sobre todo, ofrézcase bienestar y descanso… El litoral bretón no se parece a ningún otro Entre la Costa Esmeralda de la localidad corsaria de Saint-Malo protegida por sus murallas, y la misteriosa Costa de Granito Rosa, el litoral bretón no se parece a ningún otro. El Sendero de los Aduaneros, entre las landas y los acantilados, invita a realizar agradables paseos; con el buen tiempo, el perfume de la aulaga y de la retama se mezcla con el aire tónico y vivificante. Frente a la costa, las islas bretonas rivalizan en encantos. La isla de Groix, la isla de Bréhat, el archipiélago de Glénan, la isla de Ouessant y Belle-Ile en Mer ofrecen playas salvajes, calas protegidas y faros… La de Sept-Iles (Siete islas) es la más importante reserva de aves del litoral francés, donde viven frailecillos, cormoranes moñudos y alcatraces comunes. El Cabo Fréhel también le ofrece un ballet ornitológico entre el mar y las landas. Podrá pasear por el centenar de kilómetros de senderos costeros con unos paisajes preservados que ofrece el golfo del Morbihan, que en bretón significa “pequeño mar” y que alberga numerosas zonas de tierra, a cada cual más salvaje, como la isla aux Moines. Entre leyenda y patrimonio Símbolo y testigo de la historia de la región, el parlamento de Bretaña, hoy tribunal de apelación, es un destacado lugar del patrimonio arquitectónico de Rennes, capital de Bretaña. En el Museo de Bellas Artes de Pont-Aven podrá descubrir a los pintores que han inmortalizado a Bretaña, de Maurice Denis a Paul Gauguin. Bretaña gusta a todas las generaciones, seduce a los niños con el Gran Acuario de Saint-Malo, el parque zoológico de Pont Scorff o Océanopolis en Brest. Visite el Bosque de Brocéliande para partir tras las huellas de Merlín, del hada Viviana y del rey Arturo, o déjese hechizar por el hada Melusina en el Castillo de Fougères. Estos mismos lazos entre las leyendas y el patrimonio se reflejan en la Abadía del Monte Saint-Michel (en el territorio de Normandía pero a 4 kilómetros de Bretaña), los Megalitos de Locmariaquer o en el alineamiento de piedras de Carnac. Calvarios, romerías, capillas… Bretaña está marcada por una fuerte tradición religiosa de la que son testimonio, entre otras, la Abadía marítima de Beauport y la Catedral Saint-Pierre de Vannes, un hermoso ejemplo de la arquitectura sacra medieval. Especialidades bretonas, especialidades gastronómicas Región repleta de tradiciones y de folclore, Bretaña ha sabido preservar sus especialidades gastronómicas: las tortas de trigo negro, la bolée de sidra, el chouchen y las magníficas bandejas de marisco, el kig ha farz, el far bretón o el kouign-amann… Bretaña, tierra de festivales La patria de los fest-noz (bailes tradicionales) invita a disfrutar de numerosas fiestas. El Festival du Bout du Monde (del Fin del Mundo), el Festival de Vieilles Charrues (de Viejas Carrozas), el Festival de Cornualles, el Festival de Filets Bleus y el Festival Intercéltico de Lorient marcan el verano en Bretaña. Las grandes reuniones náuticas, como la Ruta del Ron, la Solitaria de Le Figaro o la Semana del Golfo del Morbihan celebran el espíritu marinero de Bretaña y el Festival Etonnants Voyageurs (Sorprendentes Viajeros) el espíritu de curiosidad. En pocas palabras, déjese atrapar por Bretaña. ¡Be Breizh!

LOS CASTILLOS DEL LOIRE



El Valle del Loira es el mayor territorio de Francia incluido en el patrimonio mundial de la UNESCO por sus paisajes culturales vivos. Descubra el Valle del Loira y sus castillos, de Sully-sur-Loire hasta Nantes: castillos renacentistas, fortalezas medievales, maravillosos jardines… Fueron muchos los reyes, artistas y autores célebres seducidos por el Loira que eligieron domicilio en sus orillas. Aquí la toba y la pizarra se reflejan en las aguas del río. A pie, en bicicleta o a bordo de una gabarra, saboree estos paisajes armoniosos con una naturaleza preservada. Los vinos de Loira y su reputada gastronomía se saborean en una bodega troglodita cavada en la roca, en la mesa de un restaurante o en un mercado gastronómico de un pueblo. El Valle del Loira son también los Castillos del Loira y el Loira en Bici. En el corazón del Valle del Loira y en las proximidades, otros destinos cuentan con destacadas riquezas naturales y culturales: la Touraine, el Berry y el Eure-et-Loir: puerta de entrada del Valle del Loira. Los Castillos del Loira, un patrimonio extraordinario Déjese impresionar por el mayor de los castillos del Loira, el Castillo de Chambord. Descubra el Castillo de Cheverny, que inspiró a Hergé para dibujar el castillo de Moulinsart en Tintín. Dominando el Loira, el Castillo de Chaumont-sur-Loire y su propiedad ofrecen una de las vistas más hermosas de este río de reyes. Cada año, el Festival de los Jardines propone a los visitantes unos jardines extraordinarios alrededor de un tema diferente. En el Castillo de Azay-le-Rideau, podrá sumergir su mirada en un sueño de agua, y en el parque del Castillo de Valençay recorrer el mayor laberinto de Francia. Maravíllese en familia ante unos espectáculos de luz y sonido memorables. 19 castillos cuentan su historia y le invitan a descubrirlos o redescubrirlos.


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